Hacia finales del siglo pasado, al promediar el año 1997 se establece en Montevideo la Antojería y Tequilería La Lupita, con el propósito de ofrecer al público montevideano la posibilidad de conocer y degustar la auténtica comida mexicana de su manera más tradicional, elaborada con los mismos procedimientos y utilizando los ingredientes originales, tal y como se puede disfrutar en cualquier hogar mexicano.

De entre la amplísima culinaria mexicana, el enfoque se puso en ofrecer lo más representativo, los llamados antojitos mexicanos, esas delicias que como su nombre lo indica, sirven para satisfacer el impulso irrefrenable que a veces nos invade de disfrutar un bocadillo sabroso, no simplemente comer sino enamorarnos visualmente de un colorido platillo que con su s aromas y tacto nos colme ese agradable deseo que llamamos antojo.

Hasta ese entonces no existía en la ciudad ningún lugar en el que se ofreciera verdadera comida mexicana, y quienes lo habían intentado anteriormente, no contaban con los ingredientes apropiados por lo que se desvirtuaba la esencia de esta afamada culinaria.

El carácter distintivo de las cocinas indígenas mesoamericanas es el maíz, que constituye la base sobre la cual los posteriores aportes de las cocinas europeas –fundamentalmente la española- y las cocinas orientales –que se introducen gracias a la “nao de China” que cubría la ruta entre Manila y Acapulco- dieron forma a una de las más sabrosas y variadas gastronomías del planeta.

Debido a que en esta región del cono sur no se utiliza el maíz de la misma manera que en el resto de las regiones latinoamericanas con amplia influencia indígena, se enfocaron los esfuerzos primarios en obtener la masa que nos permitiese lograr el producto más sabroso y práctico de comer el maíz que es la tortilla, y podemos decir que sin ella no existe la cocina mexicana.


ampliar